Davos, Suiza. El director ejecutivo de Uber Technologies Inc. (NYSE: UBER), Dara Khosrowshahi, aseguró que el crecimiento de los vehículos autónomos a nivel global dependerá principalmente de su asequibilidad, y advirtió que su adopción masiva podría tardar entre 10 y 20 años. Sus declaraciones se dieron durante el Foro Económico Mundial celebrado esta semana en Davos.

Khosrowshahi explicó que, pese a los avances tecnológicos en conducción autónoma, el elevado costo de estos vehículos sigue siendo el principal obstáculo para su escalamiento. Según el ejecutivo, el precio actual de un vehículo autónomo supera con creces los 100.000 dólares, lo que limita su viabilidad comercial fuera de los mercados con tarifas altas, como Estados Unidos y Europa.
Barreras tecnológicas y de seguridad
Durante su intervención, el CEO de Uber señaló que muchos de los vehículos autónomos que actualmente circulan no cuentan con la capacidad informática necesaria para cumplir con los estándares de seguridad más exigentes. Esto, dijo, restringirá su despliegue a pequeña escala durante los próximos tres a cinco años, mientras la tecnología madura y los costos comienzan a descender.
No obstante, Khosrowshahi se mostró optimista respecto al potencial de la automatización. Afirmó que, en el largo plazo, los sistemas de conducción autónoma podrían superar a los conductores humanos en términos de seguridad. “Dentro de una década, es posible que los conductores humanos sean percibidos como un mayor riesgo que los conductores robóticos”, sostuvo.
Impacto económico y laboral
El avance de los vehículos autónomos también traerá consigo profundas transformaciones económicas. El directivo advirtió que la adopción gradual de conductores robóticos podría provocar un desplazamiento progresivo de empleos, especialmente en sectores como el transporte y la tecnología de la información. Sin embargo, matizó que este proceso será paulatino y no inmediato, lo que permitirá a los mercados laborales adaptarse con el tiempo.
La estrategia de Uber en conducción autónoma
A pesar de los desafíos, Uber continúa apostando de forma decidida por el desarrollo de la conducción autónoma como parte central de su estrategia futura. En diciembre de 2025, la empresa anunció el lanzamiento de su servicio de robotaxis en la ciudad de Dallas, un hito clave en su plan para integrar vehículos sin conductor dentro de su plataforma de transporte.
Además, en enero de 2026, Uber renovó su alianza estratégica con la empresa de tecnología de mapas TomTom, con el objetivo de mejorar sus servicios de localización y enrutamiento. Esta colaboración busca aumentar la precisión, eficiencia y confiabilidad de los vehículos autónomos, abordando algunas de las preocupaciones técnicas señaladas por Khosrowshahi.
El papel de la inteligencia artificial y la reacción del mercado
El panorama para Uber también se vio influido por los recientes avances en inteligencia artificial. Tras el anuncio en enero de 2026 de la plataforma Alpamayo AI de Nvidia, el mercado interpretó este desarrollo como un paso significativo para mejorar la capacidad de procesamiento de los vehículos autónomos y evitar la obsolescencia tecnológica. Como resultado, las acciones de Uber registraron una reacción positiva, reflejando el optimismo de los inversores.
Un futuro prometedor, pero de largo plazo
Aunque el futuro de los vehículos autónomos se perfila como prometedor, Khosrowshahi dejó claro que su integración como una parte significativa del negocio de transporte compartido será un proceso lento, costoso y gradual. La combinación de altos costos, desafíos tecnológicos y regulaciones aún en desarrollo implica que la conducción autónoma no reemplazará a los conductores humanos en el corto plazo.
En este contexto, Uber apuesta por una transición progresiva, en la que la innovación tecnológica, la reducción de costos y la confianza del público serán factores clave para que los vehículos autónomos se conviertan en una realidad cotidiana en las próximas décadas.