Nueva York.– Las acciones de Uber Technologies Inc. se encuentran cerca de niveles históricamente bajos, impulsadas por la creciente preocupación de los inversionistas ante el avance de los vehículos autónomos y el posible impacto que esta tecnología podría tener sobre el modelo de negocio de la compañía.

Según un análisis reciente de Bernstein, el mercado estaría reaccionando con un exceso de cautela frente a la amenaza que representan los llamados robotaxis. Los analistas consideran que el temor a que los autos sin conductor desplacen a Uber ha llevado a una subvaloración significativa de la acción.
Actualmente, Uber cotiza a aproximadamente 15.5 veces el valor empresarial estimado en relación con el EBITDA ajustado (beneficios antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización), un múltiplo que solo se ha observado en contadas ocasiones en el pasado, incluyendo un período similar cuando los temores sobre los vehículos autónomos alcanzaron su punto máximo hace cerca de un año.
De acuerdo con Bernstein, esta valoración refleja un escenario excesivamente pesimista, en el que los inversionistas asumen que la adopción masiva de vehículos autónomos representará una amenaza existencial para Uber, en lugar de una posible oportunidad estratégica.
Los analistas señalan que Uber podría incluso beneficiarse de un ecosistema donde múltiples empresas desarrollen y operen vehículos autónomos, especialmente si estas tecnologías se licencian de forma amplia, permitiendo que Uber actúe como plataforma de intermediación entre usuarios y proveedores de transporte autónomo.
Sin embargo, el panorama sería menos favorable si el mercado de vehículos autónomos termina altamente concentrado, con solo unas pocas compañías dominantes capaces de controlar la oferta y prescindir de intermediarios como Uber.
En ese escenario, las grandes empresas de tecnología o automotrices que lideren el desarrollo de robotaxis podrían optar por operar servicios de transporte directamente, reduciendo el papel de plataformas tradicionales de movilidad.
A pesar de estos riesgos, Bernstein considera que el mercado podría estar subestimando la capacidad de adaptación de Uber, que ya ha demostrado flexibilidad al integrar distintos modelos de negocio, desde transporte compartido hasta entregas y servicios de suscripción.

El informe sugiere que la narrativa dominante en torno a los vehículos autónomos ha generado una presión desproporcionada sobre la acción, sin que exista aún evidencia concluyente de que la tecnología esté lista para una adopción masiva a corto plazo.
En este contexto, el bajo nivel de valoración de Uber plantea una interrogante clave para los inversionistas: si los robotaxis representan una amenaza real e inmediata para la compañía, o si el mercado está sobrerreaccionando ante un cambio tecnológico que aún enfrenta importantes desafíos regulatorios y operativos.