El mercado laboral estadounidense continúa perdiendo dinamismo, mientras la economía gig —sostenida por plataformas como Uber, DoorDash e Instacart— se convierte en un salvavidas silencioso para miles de trabajadores que enfrentan recortes salariales, reducción de horas o despidos.

Un nuevo análisis de Goldman Sachs reveló que las oportunidades laborales basadas en plataformas digitales se mantienen firmes a pesar de la desaceleración del empleo tradicional. De hecho, cerca del 20% de las personas que vieron caer sus ingresos en los últimos meses acudieron a estas aplicaciones para compensar la diferencia.
La economía gig repunta donde más cae el empleo
Según el informe, las horas trabajadas en plataformas aumentaron especialmente en las ciudades donde el crecimiento de nóminas se frenó con más fuerza. Esto sugiere que cada vez más estadounidenses buscan turnos adicionales para suplir la pérdida de horas o la reducción de salario en sus trabajos formales.
El repunte ocurre en un contexto de señales crecientes de debilitamiento económico. La firma Challenger, Gray & Christmas reportó 153.000 recortes de empleo en octubre, la cifra más alta para ese mes desde 2003. A esto se suma que la procesadora de nóminas ADP informó que los empleadores privados eliminaron un promedio de 11.250 puestos por semana en las últimas cuatro semanas de octubre, un deterioro notable respecto a los datos iniciales del mes.
En lo que va del año, las empresas estadounidenses han anunciado más de 1,1 millones de despidos, un aumento del 44% frente a 2024. Los sectores tecnológico y minorista lideran esta ola de recortes, con anuncios relevantes por parte de Amazon, Target y UPS.
Una fuerza laboral oculta: el empleo que no aparece en los datos oficiales
A pesar de la expansión de esta modalidad laboral, las estadísticas federales no reflejan completamente la realidad. El análisis de Goldman estima que 15% de las personas clasificadas como desempleadas o fuera de la fuerza laboral en los reportes oficiales en realidad realizan trabajo gig. Esto apunta a que más estadounidenses están trabajando, aunque en puestos que no se parecen al empleo tradicional.
El problema, señalan los analistas, es que estos trabajos suelen ser peor remunerados y menos estables. Los trabajadores gig ganan entre 50% y 65% de lo que obtenían por hora en sus antiguos empleos formales. Aunque la reducción reciente en la inmigración ha empujado levemente al alza los salarios de gig workers en algunas ciudades, la brecha persiste.

Una economía en forma de K
Este fenómeno se suma a la tendencia de la llamada “economía en forma de K”, donde una parte de la población avanza mientras otra cae en una dinámica de inestabilidad y salarios más bajos. A medida que más estadounidenses combinan múltiples fuentes de ingreso sin beneficios ni horarios predecibles, el contraste dentro del mercado laboral se vuelve más evidente.
El retrasado informe oficial de empleo de septiembre, que se publicará este jueves, podría aportar nuevas señales sobre la velocidad con la que se está enfriando la economía estadounidense.