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“Trump necesita chivos expiatorios”: ex periodista internacional conduce Uber tras regresar a una EE. UU. que describe como “más oscura”

Steve Scherer pasó casi treinta años recorriendo el mundo como periodista internacional. Cubrió crisis políticas, migraciones masivas, guerras, elecciones y tragedias humanitarias. Entrevistó a primeros ministros, altos funcionarios y directores ejecutivos de grandes corporaciones. Sin embargo, en 2026, su realidad es muy distinta: conduce un automóvil por las carreteras de Virginia del Norte como chofer de Uber para llegar a fin de mes.

Steve Scherer pasó casi treinta años recorriendo el mundo como periodista internacional. Cubrió crisis políticas, migraciones masivas, guerras, elecciones y tragedias humanitarias. Entrevistó a primeros ministros, altos funcionarios y directores ejecutivos de grandes corporaciones. Sin embargo, en 2026, su realidad es muy distinta: conduce un automóvil por las carreteras de Virginia del Norte como chofer de Uber para llegar a fin de mes.

Scherer, ex corresponsal de Reuters en Europa y Canadá, regresó a Estados Unidos en julio de 2025 tras perder su empleo y su estatus legal de trabajo en Canadá. En un ensayo personal publicado en Substack, relata el impacto emocional y económico de volver a un país que, según afirma, ya no reconoce. “Estados Unidos hoy es tan extranjero para mí como lo era Italia en 1998, cuando comencé a trabajar allí como corresponsal”, escribió. “Es un lugar más oscuro”.

Un regreso que no se sintió como hogar

El periodista volvió a EE. UU. el 4 de julio, una fecha simbólica que, lejos de representar celebración, marcó el inicio de una etapa de incertidumbre. Tras casi tres décadas viviendo fuera, el país que encontró le resultó irreconocible. Describe un ambiente social más tenso, una economía más dura y una sensación generalizada de inseguridad, especialmente entre trabajadores e inmigrantes.

Scherer había construido una vida estable en Canadá. Era propietario de una vivienda, sus hijos asistían a escuelas locales y su carrera periodística continuaba activa. No obstante, como parte de una ola de recortes presupuestarios, su puesto fue eliminado. Poco después, su solicitud de residencia permanente quedó comprometida, dejándolo sin autorización para trabajar legalmente en el país.

Críticas a las políticas migratorias de Trump

En su testimonio, Scherer arremete contra las políticas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump, a las que considera injustas y divisivas. A su juicio, el gobierno utiliza a los inmigrantes como “chivos expiatorios” para desviar la atención de problemas estructurales más profundos.

“Trump necesita chivos expiatorios para distraer de la herida supurante que es la constante reducción de la que alguna vez fue una gran clase media estadounidense. Yo formé parte de ella durante la mayor parte de mi vida. Ya no”, escribió.

El periodista también se refirió a la muerte de Nicole Good, una madre estadounidense que fue abatida por un agente federal en la vía pública, en el contexto de operativos de deportación. Según Scherer, el Departamento de Justicia no planea investigar el caso, lo que, a su entender, refleja una preocupante falta de rendición de cuentas.

De un salario de seis cifras a ingresos de pobreza

Durante su etapa en Canadá, Scherer ganaba aproximadamente 130.000 dólares anuales. Hoy, como conductor de Uber, estima que sus ingresos no superarán los 36.580 dólares al año, una cifra cercana al umbral federal de pobreza en Estados Unidos. Según explicó, para vivir de forma mínimamente cómoda en Virginia del Norte se necesitaría al menos el doble de ese monto.

Tras regresar al país, alquiló un apartamento en el sótano de una vivienda por 2.000 dólares mensuales, que comparte con una mujer latina de edad avanzada. A pesar de haber enviado decenas de solicitudes laborales, su extensa trayectoria como corresponsal internacional no despertó interés entre los empleadores, lo que lo obligó a aceptar trabajos de economía de plataformas.

Historias detrás del volante

En su primer día como conductor de Uber, Scherer recogió a una mujer mayor que hablaba español y que había nacido en Perú. Ella le contó que su esposo, ex conductor de autobuses urbanos, había fallecido dos años atrás tras jubilarse, y que ahora dependía de Uber para llegar a su trabajo. El trayecto, de casi media hora, le generó al periodista menos de siete dólares.

A lo largo de la mañana, la mayoría de sus pasajeros eran latinos o sudasiáticos que se dirigían a empleos esenciales: maestros, trabajadores hospitalarios, empleados de supermercados y personal de servicios. En poco menos de cinco horas, Scherer ganó alrededor de 100 dólares.

Aunque aseguró no conocer el estatus migratorio de ninguno de ellos, cuestionó las políticas gubernamentales que persiguen a inmigrantes mientras la economía depende de su trabajo. “¿Cómo se supone que un país funcione cuando expulsa a quienes mantienen en marcha sus escuelas, hospitales, restaurantes, hoteles y servicios de cuidado?”, planteó.

Una mirada desde el privilegio relativo

Scherer reconoce que, a pesar de las dificultades, su situación es mejor que la de muchos otros. Cuenta con pasaporte estadounidense, ahorros, una red de apoyo y no teme ser detenido arbitrariamente por las autoridades migratorias. Sin embargo, advierte que incluso personas con esas ventajas están siendo empujadas hacia la precariedad.

“Soy un hombre blanco de mediana edad con pasaporte estadounidense, así que no es probable que ICE me detenga en la calle”, escribió. “Pero la presión económica es real y creciente”.

El periodista subrayó que muchas de las personas que ahora transporta como conductor —viudas, maestros, trabajadores de la salud, mecánicos— enfrentan la misma inseguridad financiera y un futuro incierto.

El final de una etapa en Canadá

En 2019, una agencia de noticias lo trasladó a Canadá, donde asumió el cargo de jefe de oficina. Junto a su esposa italiana solicitó la residencia permanente a través del sistema de puntos del país. Tras años de demoras, fue invitado a presentar su solicitud formal en 2023, pero la pérdida de su empleo poco después debilitó su caso.

Sin permiso para trabajar legalmente ni acceso a la sanidad pública, Scherer se encontró en una situación insostenible. En junio de 2025, vendió su casa en Canadá y envió a su familia a Italia, donde pueden vivir sin pagar alquiler, acceder al sistema de salud y continuar con la educación.

Una trayectoria marcada por la migración

Antes de verse afectado por las políticas migratorias, Scherer pasó años informando sobre ellas. Cubrió la crisis de migración en el Mediterráneo, considerada la ruta migratoria más mortífera del mundo. Según sus estimaciones, desde 2014 al menos 26.000 personas han muerto intentando cruzar desde el norte de África hacia Europa.

Ese mismo año, embarcó en el buque de la Marina italiana San Giorgio como parte de la misión humanitaria Mare Nostrum, que rescató a aproximadamente 150.000 migrantes antes de ser suspendida en 2015.

Hoy, lejos de los escenarios internacionales que marcaron su carrera, Scherer observa la realidad estadounidense desde el asiento del conductor. Su historia, sostiene, no es una excepción, sino una advertencia sobre el debilitamiento de la clase media, la precarización laboral y el impacto humano de las políticas migratorias en la llamada “América de Trump 2.0”.


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