ROMA, 18 de noviembre de 2025 (Reuters) – El papa Leo XIV intensificó este martes su condena a las políticas migratorias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asegurando que millones de extranjeros que viven en el país norteamericano están siendo tratados de manera “extremadamente irrespetuosa” por las autoridades federales.

Las declaraciones se produjeron durante un encuentro con periodistas en Castel Gandolfo, la residencia papal ubicada en las colinas al sur de Roma. En un tono serio pero pausado, el pontífice llamó a la sociedad estadounidense a reflexionar profundamente sobre la dignidad de las personas migrantes.
“Pido a todos en Estados Unidos que busquen formas de tratar a las personas humanamente, respetando la dignidad que tienen”, dijo el papa, quien ha dedicado gran parte de su pontificado a defender a los más vulnerables.
Crecientes tensiones entre el Vaticano y Washington
Leo XIV, el primer papa nacido en Estados Unidos, ha mantenido una relación tensa con la administración Trump desde que ésta adoptó medidas más estrictas contra la inmigración indocumentada, incluyendo detenciones masivas y limitaciones al acceso a programas de asilo.
En las últimas semanas, el pontífice ha elevado el tono de sus críticas. En septiembre calificó el trato a los migrantes de “inhumano”, comentario que desencadenó reacciones airadas por parte de algunos líderes conservadores estadounidenses, muchos de ellos católicos, que defendieron la política migratoria como un asunto de seguridad nacional.
Pese a ello, Leo XIV ha insistido en que la defensa de la dignidad humana debe ser un principio innegociable para los gobiernos, especialmente en naciones con una fuerte tradición religiosa como Estados Unidos.
Apoyo a los obispos estadounidenses
Durante la conferencia de prensa, un corresponsal le preguntó al pontífice sobre la declaración emitida el 13 de noviembre por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB). En dicho documento, los obispos criticaron abiertamente el enfoque migratorio del gobierno y urgieron a que se implemente “una reforma migratoria significativa y humana”.
“Es una declaración muy importante”, respondió Leo XIV. “Invito a todas las personas en los Estados Unidos a escuchar a sus obispos y a reflexionar sobre sus palabras”.
Sus comentarios parecen reforzar la postura de la USCCB, que en los últimos meses ha expresado preocupación por las redadas, detenciones y separaciones familiares que han aumentado bajo la administración Trump.

“Vidas buenas” que enfrentan hostilidad
El papa reiteró que cada país tiene derecho a proteger sus fronteras, pero insistió en que este principio no debe utilizarse para justificar abusos ni deshumanización.
“Muchos inmigrantes en Estados Unidos llevan vidas buenas, trabajan, contribuyen a sus comunidades, cuidan de sus familias”, afirmó. “Sin embargo, están siendo tratados de una manera que es extremadamente irrespetuosa, por decir lo menos”.
El pontífice también recordó que la migración es un fenómeno global y que debe ser abordado con políticas integrales que respeten los derechos fundamentales, en lugar de medidas punitivas que generan miedo y división.
Un mensaje tras un fin de semana marcado por la solidaridad
Las declaraciones del papa llegaron dos días después de su participación en un almuerzo con personas en situación de pobreza en el Aula Pablo VI del Vaticano, con motivo de la Jornada Mundial de los Pobres. Durante ese evento, Leo XIV insistió en que la Iglesia debe estar “cerca de quienes sufren, cerca de quienes se sienten descartados”.
Analistas del Vaticano señalan que este contexto refuerza su mensaje: la defensa de los migrantes no es solo una posición política, sino un compromiso pastoral que atraviesa toda su visión de Iglesia.
La Casa Blanca no emitió una respuesta inmediata a los comentarios del pontífice, pero se espera que el tema genere nuevo debate dentro de Estados Unidos, especialmente entre los votantes católicos, que representan un bloque electoral clave.
Por ahora, lo único claro es que el papa Leo XIV no planea suavizar su mensaje. Con un lenguaje cada vez más directo, parece decidido a mantener la atención internacional sobre la situación de los migrantes en Estados Unidos y a presionar para que se adopten políticas más humanas.