Nueva York, 19 de diciembre de 2025 — El director ejecutivo de Uber Technologies, Dara Khosrowshahi, aseguró que la inteligencia artificial (IA) está transformando profundamente la operación de la compañía y elevando de manera extraordinaria la productividad de sus equipos técnicos, al punto de convertir a sus ingenieros en auténticos “superhumanos”.

En una entrevista concedida al pódcast “On with Kara Swisher”, difundido este jueves, Khosrowshahi reconoció que existen dudas en los mercados financieros sobre una posible burbuja en las acciones vinculadas a la IA, pero subrayó que, en el caso de Uber, la fuerte inversión en esta tecnología ya está generando beneficios financieros tangibles y significativos.
“Se puede debatir si hay o no una burbuja en términos de valoración”, afirmó el ejecutivo. “El gasto en centros de datos y capacidad computacional es enorme. Pero en nuestro caso, la IA ha creado muchísimo valor”.
A diferencia de otras empresas que apuestan por desarrollos futuristas, Uber ha enfocado su estrategia en lo que Khosrowshahi describe como usos “muy prácticos” de la inteligencia artificial. Entre ellos se incluyen los sistemas que determinan qué productos se muestran a los usuarios en Uber Eats, como las recomendaciones personalizadas tras seleccionar un artículo específico, así como mejoras en precios, pagos, emparejamiento de viajes, rutas, identificación de usuarios y atención al cliente.
Según el CEO, los modelos más recientes de IA son “enormemente más efectivos” que sus predecesores y están generando “cientos de millones de dólares en beneficios” para la empresa. “Nuestra inversión en IA ha valido totalmente la pena, y mucho más”, sostuvo, al tiempo que destacó que Uber no fabrica la infraestructura tecnológica —los “picos y palas” de la revolución de la IA—, sino que se beneficia directamente de ella al operar sobre ese ecosistema.
Ingenieros más productivos, no menos necesarios
Uno de los puntos más llamativos de sus declaraciones fue su postura frente al impacto de la IA en el empleo tecnológico. Khosrowshahi reveló que entre el 80 % y el 90 % de los desarrolladores de Uber ya utilizan herramientas de IA de forma habitual en su trabajo diario.
Gracias a estos sistemas, la empresa ya no necesita mantener grandes equipos de ingenieros dedicados exclusivamente a identificar y corregir fallos técnicos. En su lugar, agentes de IA monitorean constantemente los sistemas, detectan problemas y ayudan a diagnosticar su origen, permitiendo que los ingenieros humanos revisen y validen las soluciones propuestas.
Mientras otros ejecutivos tecnológicos podrían interpretar un aumento del 20 % o 30 % en la productividad como una oportunidad para reducir plantillas, Khosrowshahi aseguró que su enfoque es completamente distinto. “No creo que eso signifique que necesitemos menos ingenieros”, afirmó. “Creo que se convierten en superhumanos. Por eso, de hecho, estamos contratando más ingenieros, porque ahora cada uno es mucho más valioso”.
Robotaxis, privacidad y el futuro del modelo Uber
El CEO también se refirió al avance de los vehículos autónomos y a las alianzas de Uber con empresas de robotaxis como Waymo. Según explicó, los vehículos sin conductor están teniendo una buena acogida entre los usuarios, en parte por un factor inesperado: la privacidad.
“Aunque me encanta hablar con los conductores y escuchar sus historias, también es agradable estar solo en el auto”, comentó.
Khosrowshahi anticipó que, una vez que los vehículos autónomos demuestren ser generadores de ingresos confiables, Wall Street cambiará su percepción y comenzará a verlos como una inversión atractiva. En ese escenario, fondos de inversión y otras entidades financieras podrían adquirir flotas de autos autónomos y colocarlas en la plataforma de Uber para maximizar su rentabilidad.

El ejecutivo comparó el posible rol de Uber en este nuevo ecosistema con el de Marriott en la industria hotelera: una empresa que gestiona y conecta activos sin necesidad de ser la propietaria directa de ellos.
En conjunto, las declaraciones de Khosrowshahi refuerzan la idea de que Uber se está posicionando como una compañía de IA aplicada, capaz de capitalizar el auge tecnológico sin asumir los costos más intensivos de infraestructura, mientras redefine la productividad laboral y su papel en el futuro de la movilidad global.