Un tiroteo registrado este miércoles en una oficina del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Dallas, Texas, dejó un saldo de un muerto y dos heridos. Según confirmó el director interino de la agencia, Todd Lyons, las víctimas fueron trasladadas a un hospital cercano, aunque una persona falleció en el lugar. El presunto atacante murió tras dispararse a sí mismo, de acuerdo con la información del Departamento de Policía de Dallas. Ningún agente federal resultó alcanzado, pero entre los heridos había personas detenidas por asuntos migratorios.
Hasta el momento, no se han revelado las identidades de las víctimas ni del tirador. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, indicó que el hecho se produce en un contexto de creciente violencia contra funcionarios del ICE, relacionados con la política de deportaciones impulsada por la administración del presidente Donald Trump.

En una conferencia de prensa, las autoridades locales confirmaron que ningún oficial resultó herido. El jefe del FBI en Dallas, Joe Rothrock, señaló que la investigación está en curso con apoyo de agencias federales y locales, y que se analiza el caso como un “acto de violencia selectiva”. Según detalló, las balas encontradas junto al sospechoso contenían mensajes con contenido contra el ICE. Por su parte, el alcalde de Dallas, Eric Johnson, pidió calma y paciencia a la ciudadanía mientras avanzan las pesquisas.
El tiroteo ocurrió alrededor de las siete de la mañana, hora central de Estados Unidos, y generó un fuerte despliegue policial en la zona. El atacante habría disparado desde un edificio cercano, en dirección al área conocida como “sally port”, donde permanecen inmigrantes detenidos antes de ser trasladados a centros de reclusión. La subsecretaria de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, confirmó a medios de comunicación que entre las víctimas se encontraban personas bajo custodia.
La oficina local del ICE en Dallas no funciona como centro de detención permanente, pero suele utilizarse para procesar a los migrantes tras su arresto y antes de su traslado. Generalmente, los detenidos permanecen en esas instalaciones por un periodo de unas 24 horas.

El presidente Trump no se ha pronunciado sobre el ataque, aunque el vicepresidente J. D. Vance condenó lo ocurrido a través de la red social X, calificándolo como un “ataque obsesivo” contra las fuerzas del orden. En la misma línea, el gobernador de Texas, Greg Abbott, expresó su apoyo al ICE y aseguró que la Guardia Nacional y el Departamento de Seguridad Pública del Estado continuarán colaborando estrechamente en operativos de arresto y deportación.
El incidente se suma a una serie de ataques ocurridos este año contra instalaciones del ICE y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) en Texas. El pasado 4 de julio, hombres armados abrieron fuego contra un centro de detención en Alvarado, hiriendo a un oficial. Días después, otro atacante disparó con un rifle de asalto contra agentes federales en McAllen, provocando heridas a un policía antes de ser abatido. Más recientemente, en agosto, un hombre fue arrestado tras amenazar con detonar una bomba en otra oficina del ICE en Dallas.
