Un inmigrante afgano que colaboró con las fuerzas militares de Estados Unidos en la lucha contra el Talibán fue arrestado por agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mientras conducía un camión en el estado de Indiana.

Mohammad Ali Dadfar, de 37 años y padre de cuatro hijos, había logrado rehacer su vida en Colorado tras huir de Afganistán cuando los talibanes retomaron el poder en 2021. Durante años trabajó como oficial de seguridad en el ejército afgano, apoyando a las tropas estadounidenses en operaciones contra la insurgencia.
Después de la caída de Kabul, Dadfar temió por la vida de su familia y emprendió un largo viaje hacia Estados Unidos, donde solicitaron asilo político. En Colorado obtuvo un permiso de trabajo, se desempeñó como instalador de aislamiento y, más recientemente, consiguió una licencia comercial para manejar camiones de carga a larga distancia.
Sin embargo, el mes pasado, mientras transportaba suministros por Indiana, fue detenido por agentes enmascarados de ICE que lo obligaron a bajarse del vehículo, desnudarse y entregarse esposado. Desde entonces permanece recluido en un centro de detención en Misuri, donde lleva más de 25 días sin ser acusado de ningún delito.
Según las autoridades, la detención formó parte de la llamada “Operación Midway Blitz”, un operativo de seguridad encabezado por el Departamento de Seguridad Nacional y la Policía Estatal de Indiana. La secretaria Kristi Noem aseguró que 223 personas fueron arrestadas, supuestamente para “prevenir amenazas extranjeras a la seguridad pública”.
Noem indicó que algunos detenidos estarían vinculados a delitos como narcotráfico o conducir bajo los efectos del alcohol, aunque no precisó cuántos enfrentan cargos. ICE no ha ofrecido comentarios adicionales sobre el caso de Dadfar.

La esposa del inmigrante, que pidió mantener su identidad en reserva por temor a represalias, aseguró que su marido “solo buscaba una vida segura para su familia”.
“Mi esposo trabajó más de 14 años luchando contra el Talibán. Pasamos por guerras, miedo y hambre, y cuando por fin creíamos estar a salvo, lo detienen sin razón. Mis hijos necesitan a su padre”, expresó entre lágrimas.
La familia vive en Louisville, Colorado, donde recibía apoyo de una iglesia local y sus hijos asistían a la escuela aprendiendo inglés. Tres de ellos son niñas, que no habrían podido estudiar libremente en Afganistán bajo el régimen talibán.
Por ahora, Mohammad Ali Dadfar sigue esperando una respuesta a su solicitud de asilo, mientras organizaciones de derechos humanos y líderes comunitarios en Colorado exigen su liberación inmediata.