En un amplio operativo conjunto entre autoridades federales y estatales, más de 200 personas con antecedentes por delitos sexuales fueron arrestadas en Florida tras ser identificadas como inmigrantes que permanecían ilegalmente en Estados Unidos. La acción, conocida como “Operación Dirtbag” o “Operación Retorno Criminal”, fue anunciada oficialmente durante una conferencia de prensa en la sede de ICE en Miramar, al sur del estado.

El operativo se desarrolló a lo largo de 10 días y fue liderado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) junto al Departamento de Cumplimiento de la Ley de Florida (FDLE), bajo la coordinación del gobierno estatal y la administración Trump. Según la subdirectora de ICE, Madison Sheahan, los arrestados incluyen 54 depredadores sexuales, 164 ofensores sexuales y 2 condenados por asesinato, todos con órdenes finales de deportación.
“Estos criminales atacaron a niños en sus momentos más vulnerables. Hoy la ley ha actuado para sacarlos de nuestras comunidades”, declaró Sheahan durante la conferencia.
La funcionaria destacó que Florida se ha convertido en el estado con mayor cooperación con el gobierno federal en materia migratoria, contando con más de 335 acuerdos bajo el programa 287(g), que permite a las policías locales colaborar directamente con ICE en la identificación y detención de inmigrantes sin estatus legal.
El comisionado del FDLE, Mark Glass, calificó la operación como un “esfuerzo total” de las agencias estatales:
“Nuestro estado ha tomado la delantera en el cumplimiento migratorio. Hemos arrestado a violadores, asesinos y depredadores que llevaban años moviéndose libremente por nuestras comunidades. Eso se acabó”.
Entre los detenidos figuran personas originarias de Cuba, Venezuela y Ucrania, según mostraron las fotografías exhibidas por las autoridades durante la conferencia. También se destacó el trabajo de Melissa Bujeda, directora de la división de personas desaparecidas y ofensores sexuales del FDLE, quien diseñó el plan operativo que permitió coordinar los arrestos en distintos condados.
La “Operación Dirtbag” sigue los pasos de “Operación Tidal Wave”, una redada previa realizada en abril que resultó en más de 1,000 arrestos, considerada la mayor operación conjunta de este tipo en la historia de Florida.
Sin embargo, la estrategia no está exenta de controversia. Diversos grupos defensores de los derechos civiles y migrantes criticaron la expansión del programa 287(g), advirtiendo que disminuye la confianza en la policía local y puede fomentar la discriminación racial. Recordaron además una investigación del Departamento de Justicia de 2011, que documentó prácticas de perfilamiento racial en Arizona bajo el mismo programa.
A pesar de las críticas, el gobernador Ron DeSantis ha impulsado una política de endurecimiento migratorio sin precedentes. Florida no solo colabora con ICE, sino que además ha inaugurado centros estatales de detención migratoria, como el conocido “Alligator Alcatraz” en los Everglades, el “Deportation Depot” en el condado de Baker, y planea abrir un tercero en el norte del estado, llamado “Panhandle Pokey”.

Sheahan concluyó advirtiendo a los inmigrantes sin estatus legal:
“Cualquiera que esté en este país ilegalmente será objetivo de nuestras operaciones. Nuestro trabajo es mantener seguras a las comunidades”.
El operativo marca una nueva etapa en la colaboración entre el gobierno federal y el estado de Florida, y refuerza la política migratoria de la administración Trump centrada en las redadas masivas y la deportación de inmigrantes con antecedentes penales.
Fuentes oficiales confirmaron que los arrestados serán trasladados a distintos centros de detención mientras se procesan sus deportaciones en las próximas semanas.